El led no se recalienta

El Led no se recalienta

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¿EL LED SE RECALIENTA ?

 

Se dice que la luz generada por un LED es una “luz fría”, ya que no emite calor. De hecho, podemos tocar una bombilla LED encendida con los dedos sin temor a quemarnos durante el tiempo que queramos y sin importar la intensidad de la luz.

Sin embargo, hay que aclarar que el chip LED sí que emite calor,

aunque lo hace de una forma diferente a una bombilla incandescente o fluorescente. La diferencia fundamental es que el calor se proyecta en dirección contraria a la luz. Por eso la luz es fría, sin embargo, habrán ciertas partes de la luminaria

que llegaran a acumular mucho calor.

 

Es por tanto necesario incorporar sistemas de disipación en las luminarias lo que garantiza una correcta distribución del calor y mantenimiento de la temperatura.

 

¿DE DONDE SALE EL CALOR EMITIDO POR UN LED?

 

El calor en un LED se genera por el llamado “EFECTO JOULE”.

Un LED funciona con corriente continua, por este motivo para que funcione en cualquier instalación eléctrica necesita un convertidor o driver que convierta la corriente alterna en

corriente continua; En este proceso, la corriente de salida se vierte en la parte trasera del chip LED, concretamente en el punto de unión (la llamada unión T o T Junction).

Cabe mencionar que la temperatura del punto de unión (Tj) es clave a la hora de determinar la eficacia lumínica de un LED.

Por lo tanto, para que la lámpara LED funcione correctamente y su vida útil sea la máxima posible, es fundamental evacuar eficientemente el calor que se acumula en el chip.

El exceso de temperatura puede llegar a reducir considerablemente la vida de una luminaria LED y puede afectar también a la calidad de la luz emitida (color, intensidad etc).

 

ETAPAS DE LA DISIPACION DE CALOR EN UN LED

 

1.El calor generado por el flujo de corriente se acumula en el

punto de unión del chip.

2.Desde el punto de unión se traslada a la placa base o circuito

impreso.

3.Desde la placa base se trasmite al disipador de calor.

4.Del disipador de calor se libera al ambiente.

 

 

TEMPERATURA DEL LED

 

En términos generales, una lámpara LED de luz blanca convierte entre un 70% y un 80% de la energía consumida en luz y entre un 20% y un 30% en calor; una lámpara fluorescente convierte el 20% de la energía consumida en luz, el 40% en calor y cerca del 40% restante en radiación infrarroja (IR); una incandescente convierte alrededor del 10% en luz, el 20% en calor y la energía restante en radiación IR.

Los LEDs no emiten radiación infrarroja (ni ultravioleta)

 

DURABILIDAD Y ALTO FLUJO LUMINOSO

 

A diferencia de las fuentes convencionales de luz, los LED no fallan ni se funden. En su lugar, el rendimiento de los LED se degrada poco a poco a lo largo de su vida y como media llegan a perder paulatinamente el 30% de su intensidad después de 60.000 horas de funcionamiento. En caso de estar 12 horas al día encendidos, este periodo se traduciría en un periodo de 11 años.

Esto provoca que La vida media de una lámpara LED es de 50.000 horas, frente a las 1.000 – 1.500 de una bombilla estándar. Esto son 35 años a 8 horas diarias de uso.

Los LEDS son más eficientes que las bombillas incandescentes y halógenas puesto que tienen una eficiencia del 90% cuando se compara con cualquier método de iluminación tradicional como la bombilla incandescente (con solo un 9% de eficacia); esto supone un 90% de ahorro en la factura eléctrica. Emiten entre 90 y 105 lumens por vatio consumido y emiten luz direccional, lo que las convierte en más eficientes que otras fuentes de luz incluidas las fluorescentes. El dato es muy superior si lo comparamos con las bombillas halógenas, que emiten 20 lumens por vatio.

 

 

COLORES DEL LED

 

Los LEDs no requieren filtros para crear color,

lo que hace que los colores estén saturados y sin

desperdicio de luz. Los colores rojo, verde y azul

intenso pueden ser producidos directamente

monocromáticamente desde el mismo LED.

Cuando se utilizan filtros, se bloquean los

elementos no deseados de la luz blanca y se

desperdicia energía. Un ejemplo es el caso de los

semáforos, en los que un LED de 12W de color

rojo sustituye una bombilla de 150W.

 

Los LEDs de colores primarios también pueden utilizarse para crear sistemas RGB formando una amplia gama de colores: se pueden conseguir más de 16 millones de colores distintos. También se pueden controlar tanto manual como automáticamente con un ordenador. Son programables, por lo que permiten realizar espectáculos de luz y sincronizarlos con sonido y video.

El LED es la fuente de luz más ecológica. A diferencia de las fuentes de luz fluorescentes, los LEDs no contienen mercurio ni otras sustancias contaminantes, son reciclables y cumplen con la normativa europea de sustancias contaminantes RoHS.

La eliminación del mercurio del sistema de iluminación permite satisfacer las cada vez más estrictas regulaciones ambientales. Igualmente, su mínimo consumo y mantenimiento contribuyen al ahorro energético. Tienen una emisión nula de radiaciones infrarrojas y/ o ultravioletas. No explotan, por lo que no se desprenden cristales, como ocurre en las lámparas fluorescentes.

 

MANTENIMIENTO

 

Una bombilla incandescente tiene 1.000 horas de vida y una fluorescente cuenta aproximadamente con 9.000. Las 60.000 horas del LED reduce los gastos periódicos de mantenimiento y sustitución de lámparas. Igualmente su estado sólido les permite ser expuestos a temperaturas extremas y entornos vibratorios.